sábado, 2 de julio de 2016

Dulce sentimiento tras un exquisito documental

Cada experiencia, cada pensamiento y cada sentimiento son maneras de interpretación y de aprendizaje. No sólo he visto transcurrir la vida pasivamente, sino, más bien, he querido ir en busca de sentimientos ajenos, haciéndolos, por último, un sentir íntimo e intenso.

Más que nada quiero escribir hoy bajo el concepto del sentimiento y de la emoción, siendo estos dos un sólo elemento de vivencia y alegría, de felicidad, de tristeza y de satisfacción para el alma que entre realidades se oculta, aparentando ser una simple disputa entre la veracidad y la falsa conducta.

Tengo cierta suerte de encontrar reliquias del pasado, representaciones del bien y de lo humano. Reliquias que entre otras memorias se hayan, arriesgándose a ser olvidadas, pero que, gracias a la revelación de lo íntimo, se pueden encontrar por medio de palabras, palabras que entre el arte se han vuelto emociones plasmadas. Algo así pasó hoy, y algo así pasó hace dos años (con El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince). Hoy fue un documental. Más que documental, un testimonio de lo que representa nuestra memoria imperfecta. Hay olvidos que no aparecen tan de pronto, gracias al fuerte sentir que impactó alguna vez nuestro ser y nuestro recuerdo. Este testimonio del querer y de la vida es aquel que enseña que el bien es atracción, en su mayoría de veces, de la muerte; y es el bien un elemento desconocido por la gente. El documental se titula: Carta a una sombra, cuando el dolor se vuelve dignidad. 


Tomado de: Héctor Abad Faciolince
No sé que sea más triste: la pérdida de un gran hombre y padre o el concepto del bien omitido por la mayoría. Aunque los dos elementos planteados duelen. No tocaré temas políticos, más bien recaeré en las impresiones del testimonio que reconstruye el maravilloso contenido de El olvido que seremos.

Son emociones imprevistas cada palabra en cada página del libro, pero son verdaderos sentimientos ver cómo una familia recuerda, luchando contra la mala memoria, una imagen tan grandiosa, limpia y pura de un ser humano. Aunque no sólo fue la familia, sino amigos cercanos y estudiantes del Médico, y defensor de los derechos humanos, Héctor Abad Gómez. 

Un documental, para muchos, es sinónimo de historia y reconstrucción del sentir del momento pasado que en el presente intenta persistir como recuerdo. Pero es muy difícil poder hacer florecer esos sentimientos. Pero este documental, dirigido por Daniela Abad, hija de Héctor Abad Faciolince y nieta de Héctor Abad Gómez, representa un grado más íntimo al espectador, no sólo brindando un superficial recuerdo, sino un profundo resurgir de la memoria y el sentimiento.

«Estos amantes de la muerte lo que más
detestan es un hombre que ame la vida, tal vez...»

Héctor Abad Faciolince

No sólo se relatan situaciones complejas de la historia detrás de aquel alma bondadosa que, inocentemente, trabajaba por un bienestar social, defendiendo sin el más mínimo arrepentimiento a los más vulnerables de la población. Sino, también, una flexible perspectiva originada por el sentir del recuerdo. Es grandioso ese compartir de emociones ya que entramos, sin el mínimo detalle de reservas, a la íntimidad de la familia Abad, encontrando así un ambiente más sereno y sincero en el transcurso de aquel testimonio del querer. 

Tomado de: Interlatin (Colombia)
Este documental tiene un atrayente repertorio de fotografías de la época y la familia, al igual que los íntimos audios, con voz de Abad Gómez, que no sólo reflejaban sus posiciones frente a los problemas más agobiantes, sino, a su vez, reflejaba un íntimo sentir hecho cantos y «cartas habladas». Podremos encontrar, igualmente, artículos o encabezados en periódicos que fueron y han sido la muestra representativa del esfuerzo insasiable de Héctor Abad Gómez en beneficio del bienestar social.

Héctor Abad Gómez dejó un legado impregnado en la memoria de muchos, prevaleciendo su más íntimo esfuerzo en busca de una sociedad más estable y más sana; en busca de la justicia y erradicación de las diferencias violentas entre ideales absurdos. Sin duda alguna fue un buen ciudadano arriesgado a las amenazas y a la muerte. El defensor que cayó en su más inocente ilusión.   

«El estado no ve sino comunistas y peligrosos opositores
en cualquier persona inquieta o pensante»

Héctor Abad Gómez


Sólo quise hacer de esta entrada algo íntima a mi ser y a mi ver, así como lo hizo Héctor Abad con su libro, El olvido que seremos, y Daniela Abad con su documental, Carta a una sombra. 

Agradezco a quiénes leen estas palabras y a quienes han hecho de esta historia mía.


No olviden dejar sus comentarios. Si quieren ver el documental, pueden verlo Aquí




Gustavo A. Malagón (Viviente del recuerdo)  

2 comentarios:

  1. Hola!!!
    Vaya, se ve interesante, osea, este tipazo ser alguien tan bondadoso.
    Ahorita me pasó por el documental y aprovechó que es mi último día de descanso para verlo.
    Por cierto, me alegra que te haya gustado.
    Un beso!
    Nos leemos.

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    Respuestas
    1. Hola. Sí, como dijo Gaviria: 《Ser buen ciudadano es un riesgo en un país》. Igual, te agradezco por haber leído y espero que te guste como a mí. Sólo esperaré tu opinión. Abrazos.

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